Human Rights Ecuador
Analysis of the human rights situation in Ecuador

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30 de septiembre 2010, Correa se expone a la turba enfurecida

“Si quieres matar al presidente, mátame!”

30S resultados: 5 muertos y 200 heridos

El 30 de septiembre de 2012 fue un día fatal para la democracia en el Ecuador en la que el presidente Rafael Correa puso al país al borde de su intolerancia, su falta de ecuanimidad y la moderación. Correa enfrentó y provocó una unidad de policía enojado que estaba armado y fuera de control. Los acontecimientos tuvieron como resultado cinco muertos y cientos de heridos. A pesar de ello, Correa aprovechó los acontecimientos para eliminar el comando de policía de alto y para justificar la persecución de opositores políticos como Fidel Araujo, del Partido de PSP, el coronel Carrión, director del Hospital de la Policía Nacional-quien amonestó por haber dicho un EE.UU. la red de televisión que el presidente no fue amenazado o había sido secuestrado y otros activistas como Carlos Vera, Alejandra Cevallos, Pablo Guerrero, e incluso el ex presidente Lucio Gutiérrez, a quien describió como conspiradores del 30 de septiembre.

Para una solución a este caótico día que el ejército tuvo que intervenir y hacer frente a un tiroteo durante la noche a un grupo de policías que se encontraban en el Hospital de la Policía. El trasfondo de los acontecimientos no ha sido revelado y es hasta hoy el presidente es el secreto mejor guardado y defendido por vehemtely él. La determinación del gobierno de pretender patentar como propiedad intelectual del gobierno de los acrónimos de 30S y 30 de septiembre de fronteras en lo ridículo y se hizo con la intención de controlar todo lo que se dice acerca de los sucesos de ese fatídico día.

Un coronel se califica como “tonto” por el presidente Correa

Coronel César Carrión fue expulsado de su cargo como director del Hospital de la Policía Nacional por haber declarado a la CNN que el presidente no había sido secuestrado. Él había caído en desgracia con el presidente, quien ordenó en una protesta pública que se le retira y se procesa como un conspirador, violando su derecho de manera flagrante su derecho a la libertad de expresión, al debido proceso e imparcialidad judicial. El coronel pasó 116 días en la cárcel y debido a la falta de pruebas en su contra y la valiente resistencia de sus familiares, tuvo que ser puesto en libertad.